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Junio 13, 2009

Adivino en quien piensas

Archivado en: Humor — panedu @ 10:29 am

Un juego entretenido y que además acierta:

http://es.akinator.com/

Fotos: Resultado de las inyecciones de dinero en la historia moderna

Archivado en: 1 — panedu @ 9:14 am

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Un billete de 50 millones de marcos

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¿Jugamos con 4.2 trilones de marcos?

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No damos a basto para contar.

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Si me resulta mas caro comprar papel para la pared… pues uso el mismo dinero

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Con esto la lumbre enciende mejor.

Ya me canse de articulos de economía, asi que a partir de mañana vuelvo con la música.

Quien no aprende de la historia se ve obligado a repetirla.

Michael Hudson habla con El Economista Renegado

Archivado en: Economia — panedu @ 8:58 am

Entrevista de febrero de 2009 para THE RENEGADE ECONOMIST. El economista e historiador Michael Hudson

Muhtar Kent, CEO de Coca Cola, entrevistado por Charlie Rose

Archivado en: Economia — panedu @ 8:39 am

Muy interesante la entrevista con el presi de Coca Cola que habla claro acerca de los problemas actuales.

Deficit of USA:

I worried about it, the impact is gone a have not today, not tomorrow but the day after tomorrow.

Esta en ingles pero se le entiende muy bien:

Presidente de la Caja Rural

Archivado en: Economia — panedu @ 8:31 am

El presidente de Caja Rural de Asturias, Román Suárez Blanco, apuntó hoy que “lejos de haber brotes verdes, cuando la economía mundial se arregle, nos encontraremos con que en España todavía no tendremos economía”. Así, afirmó que “los brotes verdes no existen, eso es una manera de procurar que no se apaguen las últimas brasas de esperanza que le quedan a la gente”.

En este sentido, respecto a la situación de Asturias para afrontar la crisis, comentó que existe la “ventaja” de que como se está “en cero no hay que caer más, sino partir de lo que no se tiene”. “En Asturias nos estamos defendiendo gracias a que no se han retirado del flujo económico de la autonomía los pagos de los prejubilados”, apuntilló.

En esa línea, se preguntó “qué va a ocurrir cuando los pagos de esos prejubilados vayan desapareciendo y ese dinero desaparezca del flujo económico sin que haya puestos de trabajo de repuesto. Alguien tiene que empezar a pensar en crear puestos de trabajo”, incidió destacando que Caja Rural de Asturias aumentó su plantilla en 16 empleados.

Así lo dijo en declaraciones a los medios de comunicación previas a la Asamblea General Ordinaria de la entidad que se celebra en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo.

Además, argumentó que hasta la llegada de la crisis se jugó, tanto en España como fuera del país, con el dinero que aun no se tenía. “Estábamos jugando con las posibilidades de nuestros descendientes, con el dinero de futuro, que es el que ahora descubrimos que falta”.

Así, respecto a la posibilidad de subir determinados impuestos para poder afrontar más inversión pública y reducir el déficit, Román Suárez reseñó que “el dinero es un bien que se acaba, no es elástico”. Por ello, considera que los gobiernos “se están prestando ayudas extraordinarias para cubrir el déficit resultante de descubrir que se estaba gastando el dinero de nuestros nietos”.

Suárez Blanco resaltó que el último ejercicio ha sido para la entidad “un año a la defensiva”. “Así como otros años íbamos rompiendo, este año hemos utilizado un sistema defensivo de consolidación y de prepararnos para la falta de liquidez, una morosidad creciente y de una eventual aparición de signos de desaparición de la crisis, que no ocurre todavía”.

El presidente de Caja Rural de Asturias argumentó, además, que “no se ha cerrado el grifo del crédito”. “Es que hay menos gente que pide créditos”, explicó reseñando que las épocas de crisis suponen “un desafío especial para los bancos”.

Dijo que junto a la disminución de solicitud de créditos de quienes saben que no los van a poder pagar, se unen y se incrementan las personas que “descubren utopías” porque “siempre hay pescadores de río revuelto”.

En este sentido, indicó que “al amparo de las medidas de los Gobiernos mucha gente trata de colarse y obtener subvenciones en vacío y ayudas para empresas sin viabilidad”, por lo que dijo que esa situación supone “un desafío” para las entidades bancarias y sus comisiones de riesgo para diferenciarlas de aquellas empresas que “aunque no tengan garantías tiene posibilidad de florecer y ser rentable”.

FUSIÓN DE CAJAS

En cuanto a las posibilidades de establecer fusiones entre cajas de ahorros, el presidente de Caja Rural de Asturias dijo que “un tonto más un tonto son dos tontos, un pobre más un pobre son dos pobres”. Con esta aseveración explicó que “las fusiones de cajas serán útiles cuando una, al menos, pueda cubrir el eventual déficit de la otra, sino será incrementar las dificultades”.

Para Román Suárez Blanco se deben unir, por tanto, las cajas potentes entre sí o bien una caja potente con una deficitaria. “Unir cajas deficitarias es aumentar la crisis”, remarcó.

Asimismo, dijo que “no hay razón ninguna” para pensar en una posible fusión de cajas en el ámbito del Principado de Asturias. “Cajastur está muy bien, nosotros no hemos tenido ninguna dificultad, y la Caja Rural de Gijón dentro de su ámbito se defiende perfectamente, sin ninguna debilidad apreciable”, destacó.

RESULTADOS DE 2008

Caja Rural de Asturias obtuvo en 2008 un resultado neto de la entidad de 20,84 millones de euros, un 4,09% más que en el ejercicio anterior. El cierre de resultados antes de impuestos ha sido de 26,10 millones de euros, un 0,71% más que el obtenido el año anterior.

Caja Rural de Asturias contiene moderadamente el crecimiento de su morosidad que se incrementa en 0,6 hasta situarse en el 1,59%. El ejercicio pasado concedió un total de 14.626 operaciones por importe superior a 630 millones de euros, siendo 371 millones destinados al sector productivo y 259 millones a familias, con 5.539 y 9.087 operaciones respectivamente.

Deuda de varias generaciones: la financiación de la crisis compromete el futuro

Archivado en: Economia — panedu @ 8:12 am

Gran articulo de Hernando F. Calleja

Cecilia S. S. L. nació el 12 de diciembre de 2008 en Madrid, en lugar de un pan debajo del brazo viene con una deuda pública per capita de 10.901 euros. A Ramón G.G., nacido un mes antes en Barcelona, le sale un poco más barato, 10.061 euros. Es la deuda pública del Estado, la comunidad autónoma y el ayuntamiento que les corresponde y que, con fluctuaciones, les perseguirá toda la vida. Es la deuda de hoy que heredarán nuestros nietos.

El déficit público es una institución reciente en España. Aparece en 1977 y hasta 1982 ni los ciudadanos más conscientes sabían nada de él, ya que lo financiaba el Banco de España de manera prácticamente ilimitada y sin costes. Los pagarés y la deuda desgravable eran los únicos instrumentos de los que disponía el Tesoro para financiarse. En 1982 se inventaron los bonos y, un año más tarde, las obligaciones. En 1987, ahí a la vuelta de la esquina, nacieron las Letras del Tesoro. En 1994 se prohibía explícitamente la apelación al Banco de España.

El saneamiento de las cuentas públicas y la consecución del superávit fiscal han situado la deuda en 2008 en una ratio sobre el PIB ciertamente envidiada, el 39,5%, que, no obstante, son tres puntos más de lo previsto a principios de año.

Aumento vertiginoso de los gastos

Pero las decisiones del Gobierno para sobrellevar la crisis han trastocado todo y, principalmente, la financiación de las Administraciones Públicas, que ven cómo merman sus ingresos fiscales y cómo aumentan los gastos de manera vertiginosa.

El Gobierno previó en los Presupuestos Generales del Estado de 2009, que la ratio de deuda sería del 38,8%, cuando al cierre del año pasado ya se había superado este porcentaje en casi un punto. No merece la pena hacer más comparaciones con la base de los Presupuestos, porque el propio Gobierno alteró todas estas variables el 16 de enero al anunciar la corrección del Programa de Estabilidad.

Para entonces, la previsión de deuda se elevaba al 47,3% del PIB, en un escenario de recesión de la economía del -1,6% y un déficit presupuestario del 5,8%. El resumen es que, de una previsión de 30.000 millones de deuda neta del Estado para este año, se ha pasado a una previsión de 88.500 millones, lo que elevará el saldo de la deuda estatal hasta los 447.000 millones de euros.

Los 30.000 millones y otros 16.100 más se han cubierto en los cuatro primeros meses del año, cuando se supone, además, que los Presupuestos parten de cero. Pero analistas privados e instituciones albergan serias dudas sobre el déficit final de este año, que podría elevarse por encima del 8%, lo que, en términos proporcionales, elevaría las necesidades financieras por encima de los 100.000 millones.

Nuevas emisiones

Esto, a su vez, obligaría a elaborar una nueva curva de emisiones, ampliando el volumen de emisión de obligaciones a plazos más largos (10, 15 ó 30 años) para evitar una concentración excesiva de títulos en los vencimientos de letras (que alcanzan hasta 18 meses) o de bonos (a 3 y 5 años).

Vamos a mantenernos en el territorio de la relativa certeza que aporta la programación realizada por el Tesoro para este año. El contexto de los mercados de deuda tiene un poderoso aliado en el corto plazo, que es la evolución reciente de los tipos de interés y las previsiones muy moderadas para los próximos meses.

Como factores negativos, el Gobierno se va a encontrar con un exceso de oferta de emisiones en euros, ya que todos los países europeos tienen estrecheces presupuestarias, y algunos de ellos, muy severas. Este factor afecta a todos los emisores en divisa europea (la proporción de emisiones españolas en moneda extranjera es menor del 10% sobre el total, repartida en libras esterlinas y yenes, casi por igual).

El elemento distintivo y negativo para España es que ha aumentado la diferencia con el bono alemán hasta más de 100 puntos básicos para España y por esto y por las malas perspectivas del déficit público, la calificación de la deuda ha sido degradada un peldaño por S&P y está amenaza de lo mismo por Moody’s.

Por encima de las vicisitudes del mercado, lo que queda es un perfil de deuda cuyo 80% está constituido por instrumentos de medio y largo plazo, es decir, bonos y obligaciones, y en el entorno del 15% en títulos de corto plazo, es decir, letras del Tesoro. Por esa razón, nuestros pequeños personajes, Cecilia y Ramón se encontrarán cuando sean jóvenes profesionales con que el Tesoro anunciará amortizaciones de deuda provenientes de la crisis que su padre y su abuelo les cuentan.

Negras previsiones

En esa crisis económica, la primera del siglo XXI, el Gobierno español ha optado por elevar el gasto público a la categoría de señal de identidad de su gestión, con el argumento de la protección social a ultranza y por encima de otras fórmulas alternativas, con menor coste fiscal.

El resultado, en términos de deuda pública es que, según Standard & Poor’s, en 2011, la deuda española estará situada en el 58% del PIB, lo que quiere decir que la deuda pública viva superará los 600.000 millones de euros, una cifra para echarse a temblar, a la que hay que adicionar lo que en plazos medios representará la deuda de las comunidades autónomas y de los ayuntamientos, que según S&P va a tener un enorme auge en el caso español, que será en los dos próximos años el segundo país de Europa en emisiones de estos entes territoriales.

Son cifras alarmantes, pero, hay que decirlo con un punto de cinismo, quienes acabarán pagándola son otros, seguramente, entre ellos, Cecilia, Ramón y todos sus coetáneos, mediante elevados impuestos.

Si se observa el gráfico contiguo se apreciará el perfil de la deuda tal y como se presenta al concluir el primer trimestre de este año y no se escapa que los años finales, desde 2024 a 2040, se elevan las columnas de los vencimientos de obligaciones y de bonos que se habrán refinanciado una y otra vez. A finales de abril tenemos obligaciones en circulación a 10 años por 154.557 millones de euros, a 15 años tenemos obligaciones suscritas por 50.443 millones de euros y a 30 años, los títulos vivos alcanzan los 52.861 millones de euros.

Apelar a la fecha de 2040 parece fuera de todo cálculo prudente y, seguramente, lo es. Nadie puede asegurar cuál será la deuda total de nuestro país para entonces ni qué proporción guardará respecto al PIB, pero es inapelable que un día cualquiera, el 21 de mayo de 2009, el Gobierno puso en circulación una emisión con fecha de vencimiento 30 de julio de 2032. Ese día habrá que amortizar unos 1.660 millones de euros. A lo mejor es una cantidad poco o nada significativa, pero, a lo peor, como diría el castizo, es una pasta.

Cecilia y Ramón no tendrán ni una vaga idea de quién fue Zapatero y en qué se gastó el dinero. Sin embargo, su deuda habrá sido su compañía toda una vida.

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